
Es un dicho militar que llevado a la #farmacia sería que la calidad del #servicio lo marcará la política de #contratación del #personal. El eslabón mas débil en la organización de la farmacia.
Su planificación no es habitual. No sólo depende de criterios subjetivos del contratador, suelen mandar las urgencias.
Con tales premuras, suele llevarse el gato al agua el candidato menos malo… o el que adorna mejor unas cualidades que, a veces, no se corroboran en la realidad.
Además nos encontramos con personal, cualificado o no, sin el interés o conocimientos suficientes para seguir el nivel de trabajo del resto de la plantilla, con lo cual, los segundos deben soportar una mayor carga de trabajo con la consiguiente desmotivación si el titular no actua ante la evidencia.
El gestor del #negocio debe conocer las capacidades y cualidades de cada componente de la plantilla, no solo para encargarle la tarea donde sea mas rentable, sino también para que la carga de trabajo se reparta equitativamente.
Lo fácil es encargar a esa parte de la plantilla que «puede con todo porque controla el negocio» las tareas que no realizan el resto, siendo habitual que, ante la sobrecarga de trabajo, sin compensación por parte de la empresa, acaben buscando otros horizontes y la farmacia se queda con una plantilla con menos talento.
Retener el talento debe ser la prioridad.
Debe estudiarse, planificarse y retribuirse adecuadamente para que el nivel de implicación y productividad se mantenga en el tiempo.
No es imposible, solo bastan criterios claros en los perfiles buscados, preverlo con tiempo suficiente, utilizar los periodos de prueba para comprobar lo que se asegura en el CV, incluso haciendo un pequeño «examen» en el momento de la entrevista.
Una vez incorporado, retribuir cada puesto de trabajo en función del nivel de responsabilidad y productividad.
Los convenios colectivos son un pacto de mínimos. Su aplicacion al pie de la letra hace que se iguale a toda la plantilla por abajo. Por lo tanto, no nos extrañemos que al final la implicación y productividad de una plantilla también sea la mínima. (Repasen la escala de Maslow).
Los ratios del coste de personal sobre facturación que se utilizan en el sector deben tomarse como un indicador, no una ley.
Una buena elección de personal sube la productividad y por tanto la facturación, aún a costa de subir -inicialmente- el ratio de personal. Logrará -de inmediato- una reducción del ratio de costes generales y si se hace una gestión de compras correcta mejorará el margen medio de las ventas y acabe -a corto plazo- con un ratio de gastos de personal standard.
#BeFarmaPro porque la #farmacia siempre ha sido una empresa.
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